Nos declaramos: Violentos, Convictos y Confesos
Una tesis sobre la crisis del movimiento secundario, la esterilidad de los overoles blancos y la urgente legitimación de una violencia de masas frente al abandono institucional.
LA FRAGMENTACIÓN
La violencia es siempre un concepto que sale a flote cuando hay que defenderse o apuntar a los demás para invalidar sus acciones.
Entre el movimiento estudiantil este debe ser sin dudas el debate más álgido: ¿Qué tan pacífico? ¿Qué tan violento? ¿Cuánto de cada uno?
La agudización de ese debate es lo que conocemos como overoles blancos, o los capuchas. Surge la pregunta inmediata de alguien que tiene intenciones de revivir un movimiento secundario dormido, desarticulado, desorganizado: ¿Podemos contar con los overoles blancos?
Yo creo que podemos contar con ellos, pero no con sus overoles. El movimiento estudiantil tiene objetivos concretos, con muchas luces de cuáles son nuestras principales demandas; una infraestructura digna, una capacidad de acción institucional mínima, combatir la crisis de salud mental que golpea transversalmente al estudiantado, pero hay un factor que falta en la ecuación: que nos pesquen.
EL OBSTÁCULO DE LA LEGITIMIDAD
En la construcción de movimientos tenemos 2 tareas principales, establecer un programa mínimo a realizar y por otro lado, articular a un sujeto político capaz de llevar a cabo ese programa, pero el tercer factor es la legitimidad de nuestro movimiento, ese es nuestro principal obstáculo hoy.
La criminalización del movimiento estudiantil es un hecho, estudiantes tirando bombas molotov desarma cualquier oportunidad de crear mayorías sociales que respalden nuestras demandas y propuestas.
No debemos quitarle el piso a nuestros dirigentes, ese es otro error, tampoco debemos criticar cualquier actuar violento, ya que esto solo es funcional al órden vigente, algo es violento cuando atenta contra el status quo, y el status quo es exactamente lo que queremos cambiar. Dicho ésto, somos violentos, convictos y confesos.
VIOLENCIA DE MASAS
Somos violentos en tanto la violencia sea de masas:
- Violentos al evadir un pasaje que golpea bolsillos
- Violentos al paralizar las clases cuando estas se desarrollan en situaciones precarias
- Violentos en tomarse espacios cuando estos son indignos
- Violentos en tener programaspretensiones y horizontes que derrumben un sistema de lucro, segregación y educación con fecha de vencimiento
- Violentos al decir que no tenemos ninguna capacidad orgánica ni lógica para impedir que toda la rabia acumulada por años de abandono, no se agudice en agresiones físicas o verbales a Ministros o autoridades.
En definitiva violentos al establecer que ante nuestra violencia de masas, esa violencia puntual y particular de los overoles es simplemente minúscula.
No podemos contar con la violencia que promueven los overoles blancos, ya que no sirven para nada más que para invalidar la violencia de masas que sí tiene un horizonte estratégico y que sí nos corresponde.
EL HORIZONTE COMÚN
El futuro del movimiento estudiantil parece no verse, no termina de cuajar, se está agrupando fuerza, aunando rabia, pero hace falta un empujón aglutinador.
Esto se dará cuando los distintos movimientos, grupos y coordinadoras tomen contacto y se coordinen, cuando estas mismas entiendan que se debe actuar en una unidad en cuanto al horizonte, no una mera unidad de siglas, de nombres, de una unidad como un fin en sí misma.
El espíritu común del movimiento estudiantil debe construirse, debatirse, articularse, socializarse, renovarse.
Esa es una tarea del hoy, sin recurrir a las viejas formas del pasado, a las derrotas antiguas ni a los líderes antiguos. Cambiar las figuras, los métodos, las ideas, los paradigmas.
Tomarse el futuro por asalto, un asalto con violencia.